El Madrid más añejo a través de sus palacios

Hubo una época en la que Madrid tenía palacios, muchos además. La Castellana, por ejemplo, era una sucesión de mansiones señoriales y palacetes de la que hoy en día solo quedan una docena que apenas sirven de recuerdo. El crecimiento desmedido de la ciudad y la especulación acabaron con ellos en apenas unos años.

palacio longoria MadridPero no todo se perdió, afortunadamente. En la capital aún hoy se pueden contemplar hermosos edificios que nos trasladan a una época de lujo y elegancia. Palacios que habitualmente permanecen cerrados al público porque muchos de ellos son hoy sedes de instituciones oficiales.

Sin embargo, para conocer un poco mejor el rico patrimonio arquitectónico de la capital, todos los años la Dirección General de Patrimonio pone en marcha un programa denominado ¡Bienvenidos a palacio! Un programa por el que algunas insignes construcciones abren sus puertas para el disfrute de los madrileños.

Si alguien ha pasado por la embajada italiana y tiene curiosidad por conocer el interior de este magnífico edificio, que conserva unos hermosos salones y jardines, si quiere conocer cómo es el palacio de Buenavista (hoy cuartel General del Ejército) por dentro, o se pregunta si las salas del palacio de Longoria (Sociedad General de Autores) son tan espléndidas como su fachada, solo tiene que estar muy pendiente de la convocatoria de la Dirección General de Patrimonio.

Y decimos que hay que estar pendiente porque las entradas se agotan en muy poco tiempo. Para quienes no puedan conseguirlas en esta edición, solo un consejo: paciencia porque es una estas visitas programadas se han convertido en una cita anual que, aunque joven (se inició en 2014), parece que tendrá una larga vida por el gran interés que ha generado.

Madrid tiene un enorme patrimonio cultural y arquitectónico que a veces pasa desapercibido, pero merece la pena conocerlo y citas como ¡Bienvenidos a palacio! Son una magnífica oportunidad.

El Museo del INEF, los orígenes de la práctica deportiva

Es uno de los museos más desconocidos y más peculiares de Madrid. Un museo que acaba de ser remodelado y que ofrece a los visitantes una curiosa experiencia, la de poder comparar un gimnasio de hace más de un siglo con los modernos y sofisticados complejos deportivos que hoy conocemos.

El corazón de este particular museo es una sala de gimnasia de finales del siglo XIX que sorprende y casi asusta. Aquí se pueden contemplar decenas de artilugios diseñados por José María Martínez Bernabéu, maestro de esgrima de la Academia de Artillería de Segovia en aquella época.

museo inefAparatos que a veces parecen más propios de la Inquisición que de un lugar para ejercitar los músculos, ya que en ellos se entremezclan cuerdas, hierro y madera. Aquí se pueden contemplar poleas, mazas, bancos de trabajo y estiradores. Incluso se puede admirar un curioso y complejo aparato diseñado en exclusiva para el organista de la catedral de Segovia, con la finalidad de que pudiera ejercitar las manos y los pies.

Extraños equipos gimnásticos, rudimentarios tableros de rehabilitación…hoy cuesta imaginarse trabajando con cualquiera de estos artilugios. Pero, al menos, resulta curioso comprobar cómo han evolucionado los aparatos destinados a mejorar las condiciones físicas de deportistas o personas preocupadas por su estado físico.

Seguramente, viendo estos aparatos a cualquiera se le quitaría hoy las ganas de ir al gimnasio, pero lo cierto es que en su momento cumplieron una función exactamente igual que la que las más modernas instalaciones deportivas cumplen ahora.

Completan este museo dos colecciones igual de particulares y curiosas: la primera de ellas está dedicada al material deportivo y juegos infantiles de distintas épocas y la segunda a juegos tradicionales como el chito o la rana.

Tanto si se es aficionado a alguna práctica deportiva como si no es así, este museo es una curiosa manera de comprobar cómo ha evolucionado la práctica deportiva en el último siglo y medio. Viéndolo, no parecerá tan duro ir al gimnasio.

La cuesta de Moyano: destino turístico

A un paso de la estación de Atocha, del Retiro y del Jardín Botánico. A unos metros de Caixa Forum, el Centro de Arte Reina Sofía, el Museo del Prado y el Thyssen Bornemisza. La Cuesta de Moyano tiene magia, tiene encanto y una situación excepcional.

Cuesta_de_MoyanoSin embargo, el declive de los últimos años de este espacio cultural ha sido constante. Con una historia casi centenaria como lugar de venta de todo tipo de libros, pero especialmente de segunda mano o antiguos, la Cuesta de Moyano es uno de esos lugares imprescindibles pero casi olvidados por muchos, especialmente desde que se peatonalizara la zona y se ocupara una parte de la calzada con un carril bici.

Con su treintena de casetas es un sitio perfecto para pasar horas curioseando, como se hacía antiguamente, antes de que los libros electrónicos lo ocuparan casi todo. Algo que hoy en día solo realizan los más nostálgicos.

Por eso el ayuntamiento se ha propuesto revitalizar este rincón tan emblemático de la capital y facilitar que se incorpore a los recorridos turísticos que se hacen por Madrid. ¿Cómo? En principio, lo más urgente sería conseguir reabrir las casetas que permanecen vacías. Después se plantea la posibilidad de instalar un quiosco con terraza en el que se pueda descansar y tomar algo tranquilamente, a ser posible con un libro entre las manos.

Pero aún hay más. Una de las grandes quejas de los libreros de la cuesta de Moyano era la falta de señalización, problema que también se pretende atajar. El objetivo es que la zona recupere el ambiente de hace décdas y vuelva a ser punto de encuentro y de intercambio cultural.

Trabajos imprescindibles para que la cuesta de Moyano pueda ser incluida en un proyecto de futuro pero interesante: la proposición de que el Sitio del Retiro y El Prado entren a formar parte de la lista de los lugares declarados como Patrimonio de la Humanidad. Méritos para ello sobran.