El turismo, una fuente de recursos que hay que aprovechar

70 millones de turistas, dos más que el pasado año. Esas son las previsiones más optimistas que se barajan para el año 2016 en España. Nada malas, si se tiene en cuenta que el número de visitantes que llegaba a nuestro país hace solo una década apenas sobrepasaba los 55.

La emergencia de países como Croacia y la competencia cada vez más directa de otros países del área mediterránea en la costa de África había supuesto un duro golpe para el turismo en España. Ahora la coyuntura es bien distinta y la situación se ha dado la vuelta. Después de los atentados de Túnez y Egipto, de la situación en Grecia, del problema de la inmigración procedente de Oriente Medio y de la inseguridad en otros destinos turísticos europeos, España vuelve a situarse a la cabeza de los destinos preferidos del continente.

Sería un error no aprovechar el tirón que esto supone, no en vano el turismo representa nada menos que el 10,2% del Producto Interior Bruto de España y genera un 11% del empleo, evidentemente sobre todo en la época estival. Pero circunstancial o no, el turismo representa riqueza.

El turismo interior es importante, pero en los últimos años los españoles no estamos para muchos gastos y hemos recortado notablemente nuestro presupuesto para las vacaciones. No parece haber ocurrido lo mismo con los que llegan del otro lado de nuestras fronteras, por eso ofrecer servicios de calidad resulta imprescindible para que nuestro sector turístico siga soportando la crisis algo mejor que otros.

Y, aunque la gran mayoría de quienes nos visitan desde otros países no tengan mucha idea de la situación política española, lo cierto es que los expertos advierten que la inestabilidad podría suponer un gran perjuicio también para el sector turístico porque al fin y al cabo, los turistas no necesitan muchas excusas para buscar otros destinos, tal vez no tan atrayentes pero sí quizá más estables, al menos aparentemente.