LA GUERRA EN SIRIA, LA VERGÜENZA EN EUROPA

5 años de guerra, 5 años de odio y masacre en Siria a la que parecemos estar acostumbrados, la que ya no nos quita el sueño o no sabemos siquiera si nos lo ha quitado alguna vez, ya que los kilómetros restan impacto a la misma velocidad que suman una demagogia que se dispara cuando traspasa las fronteras de nuestro continente, ese que de continente no tiene más que contenido vacío en vista a las últimas políticas con los refugiados.

Refugiados: dícese de la palabra que levanta ampollas en ciertos círculos, miedo en otros y aversión en determinados estamentos, pero que en realidad tiene más que ver con seres humanos huyendo de un conflicto bélico, como haríamos cualquiera de nosotros, imagino.

Y es que mucho se ha hablado y escrito acerca de la Guerra en territorio sirio durante estos años, y parece que todavía no hemos sacado nada en claro; porque seguimos exportando armas y firmando contratos y tratados de millones de euros que acaban por financiar a los ejércitos y guerrillas que están destrozando la zona de la que huyen familias cada día que sobreviven a la masacre allí acontecida; porque seguimos dando la espalda a niños descalzos y madres embarazadas hundidas en barro y miseria mientras justificamos, desde el asiento de un parlamento acolchado y con calefacción central, que la inmigración no beneficia a los países evolucionados en Europa y menos en estos momentos, amén del riesgo terrorista que corremos. Lamentable.

Mientras las personas valgamos lo que valga el suelo donde hayamos nacido, o más bien las oportunidades que tengamos de disfrutar de dicho suelo y no de otros, esto será el pan nuestro de cada día, la injusticia disfrazada de resignación.

Por último, los medios de comunicación también tienen gran parte de culpa, y no sólo hablo del sensacionalismo reinante en cada fatídico capítulo del terrorismo europeo y cada atisbo informativo más allá de Turquía, sino en el rigor periodístico hoy reinante por su ausencia en unas páginas con tinta pero sin sentido, una televisión llena de imágenes y carente de alma y una radio que tarde o temprano terminará desapareciendo…