La historia de Madrid a través de sus tiendas más antiguas

Madrid, como toda gran ciudad tiene su historia particular y, dentro de ella, otras mucho más pequeñas pero igual de interesantes. Son las de los establecimientos más antiguos, esos que nos recuerdan como era la capital en siglos pasados.

Iniciamos nuestro recorrido en el veterano, en la farmacia de la Reina Madre, situada en el número 59 de la calle Mayor. Se fundó nada menos que en 1578 y fue farmacia de referencia en época de Felipe V. Aquí se conservan cosas tan curiosas como una receta para Miguel de Cervantes o polvo de momia para la tratar la tuberculosis o la gangrena.

calle mayor madridLa Posada del Peine se fundó en 1610 para alojar a forasteros que venía a la capital, es de hecho el hotel más antiguo de Madrid. Ha pasado de mano en mano, pero no ha dejado de ser alojamiento y hoy es un pequeño hotel lleno de encanto. Por cierto el nombre viene porque en sus inicios en las habitaciones había un peine atado con una cuerda… para evitar que los huéspedes se lo llevaran.

La Posada de la Villa está en el Madrid más añejo, entre Plaza Mayor y la calle Toledo. Fue fundada en 1642 para que cocheros y pasajeros de carruajes y diligencias pudieran reponer fuerzas. Hoy sigue siendo un magnifico horno.

Aunque quien se lleva los honores de ser considerado como el restaurante más antiguo del mundo es Botín, fundado en 1725. Se dice que aquí trabajó como friegaplatos Francisco de Goya cuando era joven.

El Botijo, fundado en 1754 como bazar en el que prácticamente se vendía de todo, quedó con el paso de los años solo como droguería y perfumería. Por cierto, Galdós lo nombra en varios de sus Episodios Nacionales.

Y paramos ahora en la que tal vez sea la librería más antigua de la capital, la Librería Religiosa-Pontifica Hernández. Especializada en temas religiosos, abrió sus puertas en 1852. De libros a accesorios como los abanicos, bastones y paraguas de Casa Diego, en la Puerta del Sol, abierta en 1800, aunque en otro local.

Acabamos de la manera más dulce, haciendo parada en la pastelería del Pozo, fundada en 1830 y en la famosísima chocolatería de San Ginés, un poco más “joven”, ya que abrió en 1894.