La Quinta de los Molinos, uno de los rincones más hermosos y más desconocidos de Madrid

Cuando pensamos en zonas verdes y parques de Madrid, inmediatamente nuestros pensamientos se dirigen a la Casa de Campo, el Parque del Retiro y, desde no hace mucho, a Madrid Río. Pero Madrid tiene un verdadero tesoro natural que pocos conocen: la Quinta de los Molinos.

Un parque situado al final de la calle de Alcalá, a la altura del número 512, en el distrito de San Blas. Un distrito humilde que guarda una verdadera joya. Y es que la Quinta de los Molinos no es un pequeño parque escondido, es una enorme extensión de 25 hectáreas pobladas con olivos, pinos, eucaliptos y almendros.

En sus orígenes, este lugar fue propiedad del conde de Torre Arias. Una finca de recreo y agrícola que cedería en 1920 al arquitecto César Corto Botí a cambio de sus servicios. Él fue quien creó un maravilloso jardín que, sin embargo, quedó abandonado tras su muerte. En el año 1980 esta joya pasaba a manos del ayuntamiento de la capital, que se encargó de su recuperación y mantenimiento.

Gracias a ello hoy podemos disfrutar de un auténtico paraíso entre asfalto, un lugar dominado por el verde, con árboles, jardines, varias fuentes y estanques, un lago y algunos pequeños pero hermosos edificios. Un rincón de auténtica fantasía que invita a perderse por sus senderos y olvidarse del tiempo.

Un parque, además, especialmente hermoso cuando el frío aún no ha dejado paso a las suaves temperaturas de la primavera. ¿La razón? Los miles de almendros, que cuando florecen entre febrero y marzo crean una imagen absolutamente embriagadora, espectacular, una de esas imágenes imposibles de olvidar y que muy pocos asociarían a una gran capital como es Madrid.

Merece la pena conocer este hermoso rincón de Madrid, injustamente olvidado. Un rincón que sorprende y maravilla a partes iguales a aquellos que se adentran en él por primera vez.